HESICASMO

Bienvenidos. Este es un blog dedicado a la espiritualidad y, en especial, al hesicasmo, la vía mística de la Iglesia Cristiana Ortodoxa.
En la columna de la izquierda se incluyen textos sobre el hesicasmo (fundamentos, práctica, historia, biografías, frases para meditar, etc.) En la columna de la derecha se presentan mis meditaciones y aportaciones, modestas aportaciones, a esta vía mística. Os agradeceré vuestros comentarios que, a buen seguro, nos harán bien a todos.
La Paz de Dios sea con todos nosotros.

¿Ya os habéis olvidado?

HAITI: más de 500 muertos por cólera. El Servicio Andaluz de Salud está preparando atención médica, aquí en España, para varias decenas de niños haitianos. Algunas ONG's están recogiendo fondos para cubrir los gastos de viaje y estancia de padres e hijos. Y ¿tú que haces?

domingo, 27 de junio de 2010

Maestros

Para aquellos que se consideran maestros, para aquellos que buscan maestro:

“Tantos discípulos que quieren enseñar y tantos maestros que no quieren aprender”. (Paul Richard, 1949)

Evagrio el Monje (1)

Iniciamos con esta entrada un recorrido por una obra emblemática de Evagrio el Monje: “A propósito del discernimiento de las pasiones y de los pensamientos”. En toda su obra hemos de recordar su biografía, en particular el hecho de que tuviera continuadas tentaciones que a punto estuvieron de hacerle perder su castidad durante su estancia en Constantinopla, siendo ya archidiácono. Esta obra está incluida en la Filokalia.
"Entre los demonios que se oponen a la práctica de las virtudes, los primeros que adoptan una actitud de guerra son aquellos que ostentan las pasiones por el buen comer, los que nos insinúan el amor por el dinero, y los que nos estimulan a buscar la gloria que proviene de los hombres. Todos los demás vienen detrás de éstos y reciben a los que han sido heridos por ellos. Efectivamente, es poco probable que se caiga en manos del espíritu de la fornicación si no se cayó antes por gula. Y no hay quien, habiendo sido turbado por la ira, no se haya previamente encendido por los placeres de la buena mesa, por las riquezas o por la gloria. Y no hay modo de huir del demonio de la tristeza, si no se soporta la privación de todas estas cosas. Así como nadie puede huir del orgullo, primera camada del diablo, si no se ha erradicado antes la raíz de todos los males, que es el amor por el dinero, sí es verdad, como dice Salomón, que la indigencia hace al hombre humilde (Pr 10:4).”

Hay varias cosas que llaman la atención en este texto. La primera no es que reconozca la existencia del diablo, sino que le atribuya diferentes personalidades y sobretodo que los especialice. Es una organización perfecta: primero el bombardeo con la gula, el dinero y la gloria humana y después la fornicación, la ira, la tristeza, el orgullo,… Por otro lado, no menciona el pecado como tal, sino que enfrenta la intervención de los diablos a la “práctica de las virtudes”. De ahí al concepto de pecado hay muy poco recorrido, al menos en apariencia. No perdamos de vista, sin embargo que ni cita la palabra, ni tampoco expone el concepto de pecado. Tan solo habla de “guerra”. Dejémoslo aquí por el momento y centrémonos en las últimas frases.
En efecto, son éstas las que, particularmente, me llaman más la atención. Afirma Evagrio que, según Salomón, “la indigencia hace al hombre humilde” Indigencia significa pobreza, falta de medios para alimentarse, vestirse, etc. La frase parece casi de Perogrullo, pero es cierta, porque no hablamos de humildad como carencia de medios, sino de humildad como conocimiento de sí mismo. La carencia de cosas materiales, el desprendimiento, facilita el conocimiento de sí mismo. Curiosamente, sin embargo, cita Proverbios 10,4. Pues bien, este texto según las diversas Biblias disponibles hoy día, sería “La mano negligente hace pobre, pero la mano diligente enriquece”. ¿Dónde aparece el término indigencia o pobreza usado por Evagrio? En la consecuencia del acto de ser negligente. Sin embargo, según Evagrio, la indigencia sería la causa, no la consecuencia, de la humildad. Parece haber, pues, una equivocación en las traducciones más recientes. Equivocación que nos invita a trabajar para obtener la pragmática riqueza en lugar de pensar en la pobreza, en la renuncia a lo material, como vía de autoconocimiento, lo que sería un hábil subterfugio para convencer al pueblo de que lo bueno y santo es trabajar. Dejando de lado suspicacias y malos pensamientos, deberíamos investigar en las traducciones más primitivas, por ejemplo en la Septuaginta, el significado original. Pues bien, según algunos expertos como Gerleman (N. Fernández Marcos; “Los estudios de la Septuaginta. Visión retrospectiva y problemática más reciente”), en la labor de los 72 traductores que intervinieron en su elaboración se aprecia un importante influjo helenístico que habría provocado frecuentes desviaciones en las traducciones respecto del original. Parece pues que, con cierta probabilidad, el libro de los Proverbios habría podido ser adulterado por una traducción literal o, si se me permite el término, poco esotérica. Ahora bien, ¿a qué versiones del Libro de los Proverbios habría tenido acceso Evagrio? O, ¿por qué no?, ¿a qué tradición oral habría tenido acceso?
Parece ser que el Libro de los Proverbios es una edición elaborada por los judíos al regreso de su exilio en Babilonia y recogió proverbios populares, aunque con frecuencia se atribuye a Salomón, que se encontraban publicados en varios libros dispersos. Se trata de un libro sapiencial y estamos hablando del siglo VI a.C. Al parecer, la palabra hebrea que habitualmente se traduce por proverbio tiene un significado más preciso: comparación. Esto es que el libro puede adoptar la forma de recomendaciones moralistas para llevar una vida honesta, honorable, bajo la apariencia de una colección de refranes, PERO el autor, o tal vez el compilador, habría pretendido establecer un paralelismo entre una vida más o menos terrenal, material aunque justa, y una vida más iniciática. Evidentemente las posteriores traducciones helenizantes habrían sido incapaces de transmitir esta segunda intención. Hay quien asegura que el Libro de los Proverbios fue traducido al hebreo de las escrituras de un sabio egipcio llamado Amenemope, quien los había extraído, a su vez, de otros escritos de más de 2.000 años de antigüedad anteriores a Salomón, la Sabiduría de Ptah-Hotep (http://civitassolis.blogspot.com/2008_07_01_archive.html) . Aunque es cierto que hay un gran paralelismo entre el Libro de los Proverbios y otros libros sapienciales egipcios y mesopotámicos, dejaremos en suspenso esta línea de investigación. Pero es precisamente en la tradicionalmente admitida como cuna del monaquismo cristiano, Egipto, donde se produce una cierta interrelación: “Las comunidades de Terapeutas y de Esenios, cuya presencia en Egipto menciona Filón, tenían bastante en común con las comunidades cristianas para que el historiador Sócrates, escribiendo algunos siglos más tarde, se equivoque y las considere como agrupaciones cristianas. Hubo, ciertamente, contactos e influencias mutuas entre esos grupos y las comunidades cristianas.” (Dom Armand Veilleux; “Los orígenes del monacato cristiano”) Estamos en resumen ante un fenómeno de inculturación en la que entra dentro de lo posible, por no decir de lo probable, que el monacato cristiano se viera influenciado entre otros por el pensamiento esenio y ello a pesar de que el movimiento esenio desapareciera dos siglos antes de los primeros balbuceos del monacato cristiano. Debemos tener en cuenta que la diáspora judía en Alejandría, en tiempos de Cristo, era importante; que dos representantes de dicha comunidad, Filón y Plotino, ejercieron notable influencia sobre la mística cristiana; que ya desde el día siguiente de Pentecostés se formó en dicha ciudad una comunidad cristiana; que los primeros monjes cristianos, San Antonio entre otros, lejos de ser unos incultos, como a veces se nos ha hecho creer, eran expertos conocedores de las enseñanzas filosóficas y teológica, tanto propias, como de otros grupos más o menos afines.
Como podemos ver, el campo de maniobra es muy amplio y también muy difícil, pero podríamos estar ante una conexión o al menos ante una influencia esenia sobre la mística cristiana primitiva, con posible acceso a versiones más profundas que las que han llegado hasta nosotros de los Libros de la Biblia.

sábado, 19 de junio de 2010

Buscando maestro

Es frecuente que preguntemos cuál es el mejor maestro para una determinada disciplina meditativa o para cualquier otra vía de acercamiento a Dios. Suelo dar siempre la misma respuesta: el mejor maestro lo encontrarás en tu interior. Creo que es rotundamente cierto, pero también es cierto que es un maestro de difícil acceso porque hemos de vencer numerosas dificultades. Hemos de vencernos a nosotros mismos y hemos de romper todas y cada una de las cuerdas, a veces pesadas cadenas, que nos atan al Mundo o a la Carne, cuando no al mismo Demonio.
Ningún maestro nos va a abrir el Libro del Conocimiento. Solo nos puede enseñar donde está y como leer, pero nadie puede sustraernos el privilegio de leerlo e interpretarlo. Esa vivencia es nuestra y solo nuestra. Toda posible interpretación, aun hecha con la mejor buena voluntad, será una información cercenada, cuando no errónea.
Dicen Aquellos Maestros de la Orientación que en verdad lo son que es preciso “vivir aquí y ahora” ¿porqué? En nuestro mundo hesicasta podemos encontrar la respuesta en una frase de Marcos el Asceta: “Si tú entiendes, según lo que dicen las Escrituras, que en toda la Tierra están los juicios de Dios, cada acontecimiento será para ti maestro del conocimiento de Dios.” En efecto, tanto la observación del mundo que nos rodea, como la aceptación, por nuestra parte, de las experiencias que la Vida nos propone (bendita obediencia) suponen una perfecta iniciación y una vía de acercamiento a nosotros mismos y con ello a Dios.

sábado, 12 de junio de 2010

A esto de caer y volver a levantarse

De vez en cuando, o mejor siempre, hemos de mirar a nuestro alrededor. Es un error encerrarse en uno mismo, convirtiendo la realidad de que llevamos a Dios en nuestro interior en la equivocación de encerrarnos en nosotros mismos. Así nos encontramos con partes de nosotros mismos y, en definitiva, con lo que buscamos en nuestro interior: con Dios.
Traemos hoy a nuestro blog este delicioso poema, toda una manifestación de sabiduría. Lo he descargado de un lindo blog, titulado TU DIA COMIENZA HOY) (http://tudiacomienzahoy.wordpress.com/2009/04/20/a-eso-de-caer-y-volver-a-levantarse/) Gracias a su gestora Mirian Aguilar.

A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad,
Llámale sabiduría.
A eso de sentir la mano de DIOS
Y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber,
De avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.
A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina,
Llámale experiencia.
A eso de que tus ojos miren
Y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
Y tu corazón ame.
A eso no le llames poder humano,
Llámale milagro divino…

Todo tiene su hora y su momento

"¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme
de los asuntos de mi Padre?".

sábado, 5 de junio de 2010

Rezando despacio

Hoy día parece que la oración es la hermana pobre de la meditación y de la contemplación. Nuestro orgulloso ego nos juega subrepticiamente una mala pasada. La oración es, para un cristiano, la fase preparatoria de toda meditación y no por ello es menos importante que ésta. De cómo realicemos nuestra oración dependerá la “calidad” de nuestra meditación.
Se cuenta que había una religiosa muy nombrada por su santidad y su religión, que una noche en que estaba acostada y quería descansar, vio claramente a la santa Virgen que le hablaba: "Eulalia, ¿duermes?, ¿duermes, hija mía?" -"No, no duermo, mi queridísima Señora" respondió ella. Entonces dijo la santa Virgen: "Te advierto una cosa. Si quieres que las oraciones que me dedicas sean más provechosas para ti y me den más placer, trata de ahora en adelante de no decirlas tan deprisa, porque cada vez que me saludas con la salutación angélica, sábete que siento una gran alegría, sobre todo cuando tú me dices más lentamente: El Señor es Contigo. La alegría que experimento en ese momento es tal que no se puede expresar con ninguna palabra, porque me parece entonces que mi Hijo está en mí, e igual que entonces sentí un gozo inefable, lo mismo me pasa hoy cuando se me dice: El Señor es Contigo" (Milagros de la Virgen, Anónimo siglo XIII)

La oración es ese filtro, ese parachoques, que nos ha de permitir liberarnos de la pesada carga de nuestros pensamientos y de la servidumbre de las prisas a que tan acostumbrados estamos en nuestra cotidiana vida moderna.

La parábola del sembrador: una nueva interpretación

Recordemos, por un momento la parábola del sembrador (Marcos 4, 1-20):
Y otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento». Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga». Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. El les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone». Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben en seguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento».
De la lectura literal parece desprenderse una única interpretación posible: la capacidad de recibir la Palabra de Dios de unas personas frente a otras. Sin embargo, esas personas no parecen tener libertad de actuación. Su capacidad de decisión se haya cercenada. Su destino es el que es y no otro. Triste mensaje el que nos da Jesús. El Maestro de la Esperanza, corta de raíz toda posibilidad de salvación. ¿No será que hemos interpretado incorrectamente el mensaje? ¿No será que nos lo han traducido de forma equivocada?
La parábola del sembrador es una imagen literaria de una realidad universal donde el individuo es y no es; donde las partes y el todo se confunden; donde las acciones se suceden y encadenan de forma fractal. Tradicionalmente se ha asumido que el sembrador era Cristo, pero todos sabemos que quien siembra también ara y también retira las malas hierbas y también cosecha. El Maestro no se podía estar refiriendo “solo” a Sí mismo. Cada uno de nosotros es labrador en todas y cada una de sus actividades y cada uno de nosotros es responsable y lógicamente libre de ser buen o mal agricultor. Si la semilla de la Palabra cae en mala tierra es responsabilidad solo del sembrador o sea de cada uno de nosotros. Pero, al mismo tiempo somos tierra, tierra buena, rica en nutrientes y aireada, o tierra mala, dura, fría, y pobre en alimento, con piedra o limpia, con o sin malas hierbas. Somos labrador y finca. Y, la semilla ¿qué pinta en todo esto? En la parábola se asimila a la Palabra de Dios, Espíritu Divino, lo que no deja de ser una parte de nuestro ser. Cuerpo, alma y espíritu. Tierra, agricultor y semilla. El círculo está cerrado.
Que tengáis una buena meditación y Dios os acompañe.

miércoles, 2 de junio de 2010

Corpus Christi


Con la celebración del Corpus Christi, irremediablemente me vienen a la cabeza dos palabras contrapuestas: dentro y fuera. Dentro para los cristianos católicos. Fuera para los demás que “no se enteran”. Y resulta que SOMOS NOSOTROS LOS QUE NO NOS ENTERAMOS.
En Wikipedia podemos leer: “es una fiesta de la Iglesia Católica destinada a celebrar la Eucaristía. Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de la Iglesia Católica en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento.” Rememoramos un milagro el sangrado de la Sagrada Forma cuando un sacerdote, dudando él de lo que estaba haciendo, partió la Misma una vez consagrada. Hablamos del siglo XIII
Pero a mí, el Cuerpo de Cristo me trae a la cabeza otro aspecto, más importante aún que el anterior. El Cuerpo de Cristo debería recordarnos, como Él mismo dijo, a un concepto de unidad porque Cristo no dio su cuerpo y su sangre solo por los cristianos, sino por todos judíos y gentiles. En esta época de crisis económica, de valores, de éticas, debería recordarnos que todos, cristianos y musulmanes, judíos y budistas, creyentes y ateos, negros, amarillos o blancos, pobres y ricos, listos y menos listos,… todos somos Uno.
Debemos dejar de marcar diferencias, aunque sean importantes, aunque teológicamente la festividad sea irrefutable. Nadie lo discute. Pero, ¡resulta tan agradable cuando os sentamos todos a la misma Mesa!

domingo, 30 de mayo de 2010

Para los que estéis en Silencio

Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de
noche.
Aquella eterna fonte está escondida, que bien
sé yo do tiene su manida, aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no le tiene, mas sé que todo origen de ella
tiene, aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella, y que cielos y tierra beben de ella, aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla, y que
ninguno puede vadealla, aunque es de noche.
Su claridad nunca es oscurecida, y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
Sé ser tan caudalosos sus corrientes que infiernos y cielos riegan y las gentes, aunque es de noche.
El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente, aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de
ellas le precede, aunque es de noche.
Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo pan por darnos vida, aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas, y de esta agua se hartan, aunque a oscuras porque es de noche.
Aquesta viva fonte que deseo, en este pan de vida yo la veo, aunque es de noche.

«Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe» (San Juan de La Cruz)

El Silencio (y 2)

Es curioso ver como cada uno de nosotros interpreta el silencio. Os presento a continuación varias frases y proverbios relativos al silencio. Todas son válidas, porque cada una de estas frases tiene un origen y n destino. Os propongo un juego: ¿Cuál de ellas creéis que debe ser la más adecuada para el hesicasta?

Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores. (Benjamín Disraeli)
Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras. (William Shakespeare)
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio. (Proverbio hindú)
El silencio es el único amigo que jamás traiciona. (Confucio)
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso. (Proverbio judío)
¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido! (Santa Catalina de Siena)
Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos. (Martin Luther King)
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. (Mahatma Ghandi)
Cuesta más responder con gracia y mansedumbre, que callar con desprecio. El silencio es a veces una mala respuesta, una respuesta amarguísima. (Gar Mar)


La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio. (Proverbio persa)
El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos. (Miles Davis)
El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes. (Thomas Carlyle)
Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos. (Curcio)
Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra.(Georges Benjamin Clemnceau)

El silencio es un gran arte para la conversación. (William Hazlitt)

El Silencio (1)


El silencio es imposible. El silencio es incompatible con la vida. La vida emite “sonidos” más o menos audibles. El silencio como ausencia total de sonido es una entelequia. No es ese silencio el que debemos buscar.
Silencio es conocer el auténtico ritmo de las cosas que nos rodean. Silencio es escucharnos a nosotros mismos y a los demás. Estamos inmersos en un mundo de ruidos. Todos hablan al mismo tiempo, los ritmos musicales se vuelven cada día más frenéticos, como la propia vida: oímos, pero no escuchamos. Nos estamos separando del silencio. Pero no porque hagamos ruido, sino porque cada día nos resulta más difícil escuchar. Hay una contaminación sonora que nos impide distinguir lo fundamental de lo superfluo. Nuestra mente divaga como una mariposa de flor en flor, atraída por una paleta de colores cada día más amplia y cada día más engañosa.
Hace tiempo me preguntaron: Y yo que llego agobiada del trabajo, preocupada por la hipoteca, las deudas, las enfermedades,… ¿cómo puedo aparcar las prisas? ¿Cómo puedo dejar a un lado las cargas? ¿Cómo puedo escucharme para conocerme mejor? Y, más difícil aún, ¿cómo me pongo en disposición de entregarme totalmente a Dios? Entonces no supe qué contestar. Yo tenía una vida fácil que me permitía todo eso y más, pero no sabía hacerlo extensivo a los demás.
Somos rebeldes y nuestra rebeldía nos hace incapaces de escuchar, nos inhabilita para el silencio. Uno de los votos religiosos tradicionales, la obediencia, es tal vez el más incomprendido. Parece que estemos creando un grupo de seguidores fieles y ciegos tras un líder manipulador. Al menos esa es la creencia de muchos que solo han llegado a ver los rescoldos de lo que fue una gran hoguera de Amor. Nuestras religiones, y todo lo que las sustenta, se han quedado prendidas del Cielo por alfileres dogmáticos inadmisibles, por injustificados, para el hombre moderno que olvida la humildad que deberían recomendarle sus limitaciones y cree saberlo todo e inexplicadas por quienes detentan la obligación de hacerlo porque, como decía René Guenón, están perdiendo la conexión espiritual con la Tradición primitiva. Y pocos se han preocupado de desarticular esa lógica dañina e irrefutable en sí misma, pero no en sus premisas.
La obediencia propugnada en sus orígenes no se refiere tanto al acatamiento de la voluntad de otro al que supeditamos la nuestra propia, como a la aceptación de esta vida, con sus alegrías y sus tristezas, como experiencia que no nos ha tocado vivir, sino que hemos aceptado experimentar.
Es frecuente, demasiado frecuente, que en nuestras conversaciones cotidianas oigamos las quejas de nuestros interlocutores sobre las desdichas del día a día, sobre lo malos que son los políticos, sobre la delincuencia que asola nuestras calles, sobre lo malos que son nuestros vecinos, … Siempre nos estamos quejando. Debemos aprender a aceptar las cosas como son. La persona que tenemos en frente o a nuestro lado es como es y no como nosotros queremos que sea. Hoy hace calor y mañana hará frío y lloverá, por mucho que nos quejemos no podremos cambiarlo y, sin embargo, algo hay en todos estos hechos que debemos aprender. La vida es un libro que debemos leer, podemos ver una versión cinematográfica que nos condensará todo en unas horas y nos desviará la atención sobre los efectos especiales o podemos, peor aún, dejar el libro en casa y marchar a la calle “de copitas” o resolver lo que creemos es nuestra vida. Estaremos perdiendo miserablemente el tiempo.
Así, pues, aceptemos la vida como es, sin rechistar. Así estaremos en condiciones de acallar nuestra mente, de traer a ella el silencio, como no divagación, que necesitamos para escuchar y comprender el mensaje divino.

sábado, 29 de mayo de 2010

Yo acepto ¿y tú?

No es fácil, pero es la única solución. El mundo es como es y así lo has de aceptar. Puedes, ¿cómo no?, rebelarte y despotricar, pero eso solo te llevará a la desesperación, a la angustia, al sufrimiento, al miedo, a la depresión, a las guerras hijas de la incomprensión...
Si tu hermano no es como esperabas que hubiera de ser, si tu vecino es peor de lo que tú quisieras, no sabes por qué razón, acéptalo. Si tu pareja rompió tus esperanzas, las del momento del amor de pasión, ese que os llevó a lo que tenía que pasar y ahora piensas que dejó de ser, acéptalo. Si el odio te ha puesto en el punto de mira de algunos o de todos sin saber por qué, acéptalo. Si tu mente y tu cuerpo ya no son como fueron en una ocasión, acéptalo.
Forma parte de tu misión vivir lo que has de vivir, caminar por los caminos por los que has de pasar, haciendo camino y nada más.
Hay quien dice, no sin racional razón, que hay que levantarse contra los tiranos, contra las injusticias, contra los que avasallan escudados tras su poder, contra aquellos que un día recibieron el encargo de nuestra representación y hoy parecen haberlo olvidado, pero… luchar con las mismas armas de la sinrazón es perder la que tengamos y permitir que ganen ellos. No hay que tener miedo de los que pueden matar el cuerpo, sino de los que pueden ahogar el alma, asfixiarla, impedir, en fin, que cumpla su misión. Porque cuando nos enfrentamos al “malo”, lo estamos separando de nosotros, es lo que podríamos decir un crimen de lesa majestad, sí, porque estamos intentando separar a Dios de Dios. El Amor llevado al extremo de Cristo, conlleva la aceptación del otro humano, animal, vegetal, mineral u objeto artificial, sus formas, sus apariencias y sus esencias, tal como son, sin quitar, ni poner nada.
Como decía al principio, cuesta y mucho. Avanzaremos y retrocederemos, pero debemos intentarlo. Yo acepto, ¿y tú?

viernes, 28 de mayo de 2010

Sobre la oración y lapureza del corazón (y 10)


Terminamos ya con esta defensa del hesicasmo por parte de San Gregorio Palamás con desenmascaramiento de aquellas personas que, pareciendo hesicastas, distan mucho de serlo. Aclara perfectamente que no hay hesicastas “con apellidos”, que el hesicasmo es uno y nada más. Las clasificaciones absurdas basadas en formas de expresarse son dañinas y más propias de fariseos. Confunden la forma con el fondo. Estableciendo esas clasificaciones restan vitalidad al hesicasmo, calumnian “a quienes representan, nombran y persiguen las realidades invisibles por medio de símbolos corporales”. En efecto los santos hesicastas manejan puntos de vista diferentes para facilitar la comprensión y la práctica del hesicasmo, pero no persiguen atar el espíritu a una parte concreta del cuerpo, el vientre, el corazón o la cabeza. Y no lo persiguen porque “el espíritu no está ni dentro ni fuera del cuerpo”
Aquellos cuyos propósitos me recuerdas con tu pregunta parecen compartir el mal del fariseo... desdeñan la actitud de la oración justificada del publicano y exhortan a los demás a no imitarlo en ella. «No se atrevía ni a levantar sus ojos al cielo» dice el Señor (Lc 18, 13). Lo imitan, por el contrario, aquellos que, orando, aplican sus ojos sobre ellos mismos. Quienes se refieren a ellos dándoles el sobrenombre de omphalópsicos (los que colocan su alma en el ombligo) calumnian a sus adversarios -¿de entre ellos, alguno colocó jamás el alma en el ombligo?-, se comportan además como detractores de prácticas que merecen alabanzas y no como esclarecedores de equivocaciones. No es la causa de la vida hesicasta y de la verdad lo que los impulsa a escribir, es la vanidad. No es su deseo el introducir sobriedad, sino el alejarla. Por todos los medios tratan de perjudicar a la obra y a aquellos que se dedican a ella con celo. Podrían también tratar de koliópsico al que dijo: «Mi vientre (kolia) se estremece como un arpa...» (Is 16, 11) y envolver en la misma calumnia a quienes representan, nombran y persiguen las realidades invisibles por medio de símbolos corporales...
Tú conoces la vida de Simeón el Nuevo Teólogo, sus escritos, y a Nicéforo el Hagiorita... que enseñan claramente a los principiantes aquello que, según me dices, otros combaten. ¿Pero, para qué limitamos a los santos del pasado? Hombres que han dado testimonio del poder del Espíritu santo, nos enseñaron todo esto por su propia boca: Teolepto, obispo de Filadelfia, Atanasio el Patriarca (fin del siglo XIII, comienzos del XIV). Tú los escuchas, a ellos y a otros, antes que ellos y después de ellos, invitando a conservar esa tradición que nuestros nuevos maestros en hesicasmo (...) se dedican a despreciar, a deformar y arruinar, sin beneficio para sus oyentes. Nosotros mismos hemos vivido con algunos de los santos más altamente considerados: fueron nuestros maestros. ¿Cómo, entonces, desdeñaríamos a quienes la experiencia, unida a la gracia, ha formado, para alinearnos detrás de los que no tienen otro título para enseñamos que su orgullo?
Huye de esas gentes y repítete sabiamente a ti mismo, como David: «Bendice a Yahvé, alma mía y bendiga todo mi ser su santo nombre» (Sal 103, 1). Escucha dócilmente a los Padres, escúchalos aconsejarte acerca de los medios para hacer reentrar al espíritu.
Aquel que trata de mesalianos a los que consideran al cerebro o al corazón como asiento del espíritu, que lo sepan: atacan a los santos. San Atanasio coloca el asiento de la razón en el cerebro. Macario, cuyo resplandor no es inferior, coloca en el corazón la operación del espíritu. Y casi todos los santos están de acuerdo con ellos. San Gregorio de Nisa, afirmando que el espíritu no está ni dentro ni fuera del cuerpo, no está en contradicción con ellos. Pues los otros colocan el espíritu en el cuerpo en tanto que lo consideran unido a él. Hablan simplemente colocándose en otro punto de vista pero no tienen una opinión diferente.

domingo, 23 de mayo de 2010

WILLIGIS JAGER responde

PREGUNTA: ¿Cual es la diferencia entre meditación y contemplación?

Hoy en día, lamentablemente, ya no se utilizan estos dos términos en sus formas originales. La meditación, según la clasificación tradicional, se refiere a los dones intelectuales y sensuales del ser humano: la razón, los sentimientos y los sentidos, ocupándose de imágenes, palabras y metáforas que estimulan las potencias del alma. Pero los que se encaminan a la contemplación han de dejar atrás la meditación durante este ejercicio. Por otro lado, se da por supuesto que los que se dediquen a la contemplación ya han practicado intensamente las otras dos formas de oración. La contemplación únicamente es posible cuando queden calladas la razón, la memoria y la voluntad. Todas las potencias del alma están aquí pasivas. Ninguna idea o contenido serán admitidos, incluso habrá que abandonar todas las visiones, pensamientos e ideas religiosas. Contemplación es un "puro mirar"; algo le va sucediendo al orante. Se trata de despertar el verdadero ser divino.

El Circo de la Mariposa

Durante la Segunda Guerra Mundial, una ciudad francesa fue brutalmente bombardeada. Uno de sus ciudadanos sufrió la amputación de todas sus extremidades. El trauma fue inenarrable. Sin embargo, la vida tomó, para este hombre, un sentido que hasta entonces no había tenido. Sometido a la inmovilidad más absoluta, sometido a esa mezcla estúpida de compasión y subestima por parte de los "normales", este hombre fue capaz de vivir con una intensidad que ya quisieramos muchos de nosotros.
Hoy mi hijo, Fernando, me ha pasado dos vídeos, primera y segunda parte, de un corto, "El Circo de la Mariposa",la metamorfosis del ser humano para el que, como dice Méndez, uno de los protagonistas, cuanto mayor es el reto, mayor es la gloria.
Podéis ver los vídeos en la columna de la derecha del blog.

sábado, 22 de mayo de 2010

Hesikia versión Neruda

A CALLARSE (Pablo Neruda)

Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.

Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.

Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una inquietud instantánea.

Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.

Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.

No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es sólo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.

Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.

Ahora contaré hasta doce
y tú te callas y me voy.

viernes, 21 de mayo de 2010

Vuestra soy, para vos nací

Lecciones de abandono de una gran mística. Enfrentad así la medtación y notaréis un gran avance:

Vuestra soy, para vos nací:¿qué mandáis hacer de mí? Soberana Majestad, eterna Sabiduría, Bondad buena al alma mía; Dios, Alteza, un Ser, Bondad: la gran vileza mirad, que hoy os canta amor así:¿qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criastes, vuestra, pues me redimiste; vuestra, pues que me sufriste, vuestra, pues que me llamaste. Vuestra, porque me esperaste, vuestra, pues no me perdí: ¿qué mandáis hacer de mí? ¿Qué mandáis, pues, buen Señor, que haga tan vil criado?¿Cuál oficio le habéis dado a este esclavo pecador? Veisme aquí, mi dulce amor, amor dulce, veisme aquí:¿qué mandáis hacer de mí? Veis aquí mi corazón, yo le pongo en vuestra palma: mi cuerpo, mi vida y alma, mis entrañas y aflicción. Dulce Esposo y Redención, pues por vuestra me ofrecí: ¿qué mandáis hacer de mí? Dadme muerte, dadme vida; dadme salud o enfermedad, honra o deshonra dadme; dadme guerra o paz crecida, flaqueza o fuerza cumplida, que a todo digo que sí:¿qué queréis hacer de mí? Vuestra soy, para vos nací: ¿qué mandáis hacer de mí?

Santa Teresa de Ávila (1515-1582), carmelita descalza, doctor de la Iglesia

Artistas en meditación

El arte es un escaparate de seres de alto grado de consciencia. Veamos un corto ejemplo:

“Pronto el silencio será una leyenda del pasado. El hombre inventa, dia tras día, máquinas y dispositivos que aumentan el ruido y distraen a la humanidad de la esencia de la vida, de la contemplación, de la meditación.” (Jean Arp)
“Mi martillo y yo somos uno. Solo sé clavar clavos en la miga de pan, pero cuando clavo clavos en la miga de pan, clavo tan bien que mis amigos lo olvidan todo y se sienten literalmente transportados, transfigurados en azur puro.” (Jean Arp)

“Siempre hay flores para el que quiere velas” (Henri Matisse)
“El artista solo ve verdades antiguas con una nueva luz, porque no hay nuevas verdades” (Henri Matisse)
“El abandono en Dios es un don y, al mismo tiempo, la mayor manifestación de la libertad del hombre (Doménico Cieri Estrada)
“Dios nos habla a veces tan claro que parecen coincidencias” (Doménico Cieri Estrada)
“Para conocer la flor del ciruelo,
Tanto el propio corazón,
Como la propia nariz”
(Poema de Onitsura)

lunes, 17 de mayo de 2010

Mimosa púdica


La Mimosa púdica es una planta de origen americano (cada vez tengo más claro que tenemos que redescubrir América o, mejor, dejar que los americanos nos colonicen) cuya característica principal es que reacciona al contacto con un objeto extraño plegándose como si fuera una planta mustia y, por tanto, no apetecible para un posible depredador. Dispone pues de un mecanismo de defensa que le hace cerrarse hacia sí misma.
No pretendo dar clases de botánica porque seguro que, como en tantas otras cosas, alguien me las daría a mí. No: se trata de una meditación. Hay muchos seres a nuestro alrededor que, ante un acercamiento que a nosotros no nos parece agresivo, pero sí para él, se encierran en si mismos y no nos dejan ver su belleza interior, ¿quién sino nosotros tiene la culpa de que eso ocurra así, de que el acercamiento no haya sido posible, de que hayamos privado al mundo de la bella manifestación de amor de ese ser? He visto en muchas ocasiones el rechazo, el desprecio, la incomprensión, la crítica más o menos velada hacia personas “raras”, a las que se termina calificando de poco sociables, de malajes o de cosas peores, desplazándolas a “corralitos” en lo que sociológicamente llamamos “grupos en riesgo de exclusión social”. Eso sí, después de establecer la clasificación nos quedamos tan anchos, escribimos artículos, ponencias, y dejamos que nos califiquen de expertos en una maquiavélica estrategia equivalente a la autocalificación.
Y sin embargo habremos sido nosotros los que habremos establecido esa marginación y los que habremos impedido que la Humanidad disfrute de la amorosa belleza interior de esas personas. Con razón decía Teresa de Calcuta: «Jamás sabremos lo mucho que puede hacer una simple sonrisa».
Claro que a lo mejor somos nosotros los que tenemos miedo porque desconocemos el Amor que se encierra en nuestro prójimo. Veréis cuando se me acerca un perro desconocido le dejo que me olfateé, incluso le tiendo la mano. Después de esto el perro permitirá que nos acerquemos e incluso se dejará acariciar. ¿Funciona siempre? Pues, no. Necesitamos saber en qué estado se encuentra el perro, si ha sido agredido hace poco, si ha sufrido maltrato habitual, si está encerrado o atado, si… Parece difícil pero no lo es, solo hace falta querer comprender al perro, observarlo, no tener miedo… Hay personas que nunca serán capaces de dejar que se les acerque un perro, más aún procurarán evitarlos, ¿porqué? Porque su desconocimiento les causa miedo. Con las personas nos pasa lo mismo, solo que aquí nos escudamos en la “normalidad de grupo” que nos hace rechazar al “subgrupo de los anormales”, o más bien de los que consideramos anormales.
Por eso os recomiendo: ¡Sonreíd por favor! Estaréis en condiciones de ver el Amor en todos los rincones, seréis más felices y haréis felices a los demás.

sábado, 15 de mayo de 2010

Sobre la oración y sobre la pureza del corazón (9)

En el siguiente párrafo, un párrafo muy extenso por cierto, San Gregorio teoriza sobre el hesicasmo, podríamos decir que da un fundamento teológico a algunos de los métodos empleados por los hesicastas. Los relacionamos antes de transcribir el texto:
A. Postura encorvada (los modernos hesicastas proponen la espalda recta por influencia riental, en mi opinión)
B. Concentración en el ombligo (respiración) o el corazón como símbolo de acogimiento de Dios.
C. El mal sale del propio hombre.
D. Vigilancia permanente y/o oración continua.
E. Actitud exterior para controlar nuestro interior.
Demás da una interesante explicación del perjuicio. Implícitamente parte de un equilibrio entre el cuerpo y el espíritu con el fiel del alma. Cuando prevalecen los placeres del cuerpo, de la carne, el equilibrio se pierde y el hombre se hace enteramente carnal, expulsa el Espíritu. Por el contrario, en aquellos que elevan su espíritu al Espíritu Divino, “su carne transformada comparte el crecimiento del espíritu”, esto es el espíritu por acercarse al Espíritu Divino no desequilibra al hombre, al contrario, recuerda las palabra del Apóstol: la carne no es buena en tanto que en ella no habite la ley de la vida, mutatis mutandi vivir para el cuerpo solo trae la muerte del hombre aunque su cuerpo permanezca mucho tiempo con el aspecto de un efebo.
Un gran doctor escribió que (A) «después de la transgresión, el hombre interior se modela según las formas exteriores». Aquel que quiere introvertir su espíritu e imponerle, a cambio del movimiento longitudinal, el movimiento circular e inefable, en lugar de pasear (B) su mirada de aquí para allá, obtendrá mayor provecho concentrándola en su pecho o en su ombligo. (A) Curvado, imita exteriormente el movimiento interior de su espíritu y, por esta actitud del cuerpo, introduce en su corazón la potencia del espíritu al que la vista vuelca hacia fuera. (B) Si es verdad que la potencia de la bestia interior tiene su asiento en la región del ombligo y del vientre, donde la ley del pecado ejerce su imperio y le proporciona alimento, ¿por qué no emplazar allí, precisamente, todo el ejército de la oración, para oponérsele? Para impedir que el espíritu malvado, expulsado por el baño de regeneración, retorne con siete espíritus aún más malvados a instalarse por segunda vez y que la nueva situación sea peor que la primera (cf. Lc 11, 26). (C) «Toma cuidado de ti», dijo Moisés (Dt 15, 9), de ti, íntegramente y no de esto o de aquello. ¿Cómo? ¡Por el espíritu! No existe otro medio de tomar cuidado de sí. Coloca esta guardia ante tu alma y tu cuerpo, él te librará fácilmente de las malas pasiones del alma y del cuerpo... (D) No dejes sin vigilancia ninguna parte de tu alma ni de tu cuerpo, así franquearás la zona de las tentaciones inferiores y te presentarás ante aquel que «escruta los riñones y los corazones», pues tú los habrás escrutado por ti mismo de antemano. «Si nos examinásemos a nosotros mismos no seriamos condenados» (1 Cor 11, 31). Tú compartirás la bienaventurada experiencia de David: «Mas la tiniebla no es tiniebla para ti, ante ti brilla la noche como el día. Porque tú me formaste en las entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre» (Sal 138, 12). Tú no solamente has hecho tuya la parte concupiscible de mi alma, sino que, si quedaba dentro de mi cuerpo algún foco de ese deseo, lo has reunido a su origen y, por la fuerza misma de ese deseo, se ha elevado hacia ti, se ha ligado a ti. Aquellos que se atan a los placeres sensibles de la corrupción, consumen en la carne toda la potencia del deseo de su alma y se convierten así enteramente en carne. El Espíritu no podría permanecer en ellos. Por el contrario, aquellos que elevaron su espíritu a Dios, establecieron su alma en el amor de Dios; su carne transformada comparte el crecimiento del espíritu y se une a él en la comunión divina. Se convierte, ella también, en el dominio y la casa de Dios; ella no alberga enemistad ni desea nada contra el espíritu. La carne no es buena, nos dice el apóstol, en tanto que en ella no habite la ley de la vida. Mayor razón para no dejarla jamás sin vigilancia. ¿Cómo nos pertenecerá? (E) ¿Cómo impediremos su acceso al enemigo - sobre todo nosotros, que aún no poseemos la ciencia espiritual requerida para rechazar los espíritus del mal-, si no es dirigiendo nuestra acción a través de una actitud exterior? …(D) Los más perfectos utilizan esa actitud en la oración y logran así la benevolencia de Dios. Y esto no sólo entre aquellos que siguieron a la venida de Cristo entre nosotros, sino también entre los que lo precedieron. Elías mismo, consumido en la teopatía, apoya su cabeza sobre las rodillas, reúne animosamente su espíritu en sí mismo y en Dios y así pone fin a una sequía de varios años.