HESICASMO

Bienvenidos. Este es un blog dedicado a la espiritualidad y, en especial, al hesicasmo, la vía mística de la Iglesia Cristiana Ortodoxa.
En la columna de la izquierda se incluyen textos sobre el hesicasmo (fundamentos, práctica, historia, biografías, frases para meditar, etc.) En la columna de la derecha se presentan mis meditaciones y aportaciones, modestas aportaciones, a esta vía mística. Os agradeceré vuestros comentarios que, a buen seguro, nos harán bien a todos.
La Paz de Dios sea con todos nosotros.

¿Ya os habéis olvidado?

HAITI: más de 500 muertos por cólera. El Servicio Andaluz de Salud está preparando atención médica, aquí en España, para varias decenas de niños haitianos. Algunas ONG's están recogiendo fondos para cubrir los gastos de viaje y estancia de padres e hijos. Y ¿tú que haces?

viernes, 30 de abril de 2010

Sobre la oración y sobre la pureza del corazón (6)

En el texto que hoy traemos al blog, San Gregorio continúa con la defensa de los monjes hesicastas. Insiste en la necesidad de recoger el espíritu en el cuerpo. Así le dice a su discípulo:
Puedes ver que si uno quiere alzarse contra el pecado, adquirir la virtud y la recompensa del combate virtuoso, más exactamente la prenda de esta recompensa, el sentimiento espiritual, es necesario recoger el espíritu en el interior del cuerpo y de sí mismo. Querer hacer salir al espíritu, no digo del pensamiento camal sino del mismo cuerpo, para ir más allá, es la cumbre del error griego (equivale a decir pagano)... Pero nosotros reenviamos el espíritu, no solamente hacia el cuerpo y el corazón, sino hacia sí mismo. Aquellos que dicen que el espíritu no está separado sino unido, pueden reprocharnos: ”¿Cómo se podría hacer entrar el espíritu?” Ignoran que la esencia es diferente. Ellos ignoran que la esencia del espíritu es una cosa, y que su acto (energía) es otra. En verdad, ellos no están engañados, sino que, deliberadamente y al abrigo de un equívoco, se alinean entre los impostores... No se les escapa que el espíritu no es como el ojo que ve a los objetos sin verse a sí mismo. El espíritu cumple los actos exteriores de su función según un movimiento longitudinal, como dice Dionisio, pero también retorna a sí mismo y opera en si mismo su acto cuando se contempla; es lo que Dionisio llama movimiento circular. Es el acto más excelente, el acto propio, si lo hay, del espíritu. Por este acto en ciertos momentos él se transciende para unirse a Dios (Noms divins, cap. 4).

Pone su acento, nuestro buen santo, en el error de los “paganos” en querer separar el espíritu, por bueno, del cuerpo, por malo. En efecto, es un tremendo error querer separarlos. Será un esfuerzo inútil porque cuerpo, alma y espíritu están unidos mientras seamos lo que somos. Pretender separarlos es como suicidarse. Precisa aún más; distingue entre la esencia del espíritu y su actuación, entre lo que es y su manifestación. Por esto mismo niega que el espíritu sea como el ojo que no puede verse a sí mismo. Negando lo que no es, nos aporta una percepción básica del espíritu: si el espíritu, digamos individual, es capaz de verse a sí mismo, no queda otro remedio que ser uno con todos los demás espíritus y, siendo todos, todo lo puede ver. Ya no hay dentro o fuera, los otros y yo. Por esto mismo, Gregorio afirma que el hesicasta no es que intente fijar el espíritu en el corazón, sino que pretende fijarlo en sí mismo, sin perderse en divagaciones absurdas. De esta forma siendo, actuando como lo que es (el movimiento longitudinal de Dionisio), “retorna sobre sí mismo y opera en sí mismo su acto”, esto es el movimiento circular de Dionisio o de otra forma: pone de manifiesto la capacidad creadora del espíritu que, sometido a una transitoria y aparente individualidad es capaz de crear su propia “historia”, por eso, termina, es el acto más excelente del espíritu. Cuando somos conscientes de esta realidad, cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos, es precisamente en ese instante cuando nos unimos a Dios.
Tenía pensado seguir escribiendo, pero me parece suficientemente denso lo aportado por San Gregorio y tremendamente pobres mis palabras para pasar tan ligero sobre algo tan importante. Creo que debemos meditar profundamente en el texto de San Gregorio. Os invito a ello.

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